Progres hay muchos. Ojo, digo progres, no socialistas o gente de izquierdas, que de eso todos tenemos algo, aunque la dicotomía de lateralidad política, a mi juicio, queda un tanto trasnochada, pero eso ya lo abordaré otro día sin agujetas, que hoy las tengo. Progres hay de carnet, de etiqueta, de intelecto o de pillapilla. Me gustaría sacar a colación al progre intelectualoide de Nouvelle Vague, elitismo racional y chaquetilla de pana, que yo llevo, a pesar de no ser progre y pecar escuchando la COPE o leyendo El Mundo.
Me anula la variedad de progre que ataca el fútbol y el deporte en general. Me resulta tan pedante y zafio como aquellos que hace décadas asociaban el balón y los toros a la Falange. Resulta que hoy en día, hay quien le mira a uno raro, o esboza una sonrisilla, si eres un seguidor de tal o cuál equipo. Decepción se habrán llevado estos progres con el barcelonismo de ZP, que ha echado por tierra la fácil crítica al merenguismo de Ansar. En efecto, estos seres superiores, como si se tratara de una extensión de su feminidad, descalifican como virtual pensador a aquel que ose mostrar tu debilidad por el fútbol. Si lo admites, te quedas fuera, ya no valdrás para asistir a la tertulia de café poético, analizar la última película del laureado director iraní, o disfrutar de las bondades de la literatura.
Yo, que creo rodearme de gente interesante, a pesar de que les guste el fútbol, reflexiono y me alivio. Acudo a mi discoteca musical – principal afición al parecer no apta para hooligans como el menda- y me complazco observando como una de mis bandas favoritas, Los Planetas, titula una de sus canciones más impresionantes, “La Copa de Europa”, en homenaje al Dream Team blaugrana. O en su tema “Un buen día”, dice aquello de “He bajado al bar para desayunar y he leído en el Marca que se ha lesionado el niñato”, en clara alusión a Raúl, para más tarde hacer un guiño a uno de sus mayores fans con aquello otro de “He puesto la tele y había un partido, y Mendieta ha marcado un gol realmente increíble”. Por si alguien no lo sabe, J, cantante de la banda granadina, es del Barça, como yo.
Pero voy más allá, y tras recordar otra canción planetaria, “El artista madridista”, y su estribillo “Porque ya está aquí el artista madridista, que los árbitros le pitan casi siempre a favor”, me centro en La Costa Brava, banda asturmaña que igualmente me agrada. Uno de sus miembros es Sergio Algora, alma máter de los desaparecidos El Niño Gusano, que contaban entre sus temas con “Vicente del Bosque”, que no es Vicente la ardilla, ni Vicente el búho, sino el Pantuflo Zapatilla, muy majo por cierto, que entreno al Real Madrid. Otro de los miembros de LCB es Fran Fernández, reciclado en Francisco Nixon, al que recuerdo, además de por sus discos con Australian Blonde, por tocar con la banda asturiana –aún en vida- en un Espárrago Rock con la camiseta de su Sporting de Gijón querido, como si de ese periodista cojonudo que es Pablo García Cuervo se tratara. La Costa Brava, además, incluyen entre sus temas de pop melancólico temas como “El cumpleaños de Ronaldo” o “Se hacen los interesantes”, que aunque no tiene nada que ver con el fútbol, le vendría de perlas a los intelectuales que han inspirado esta sucesión de tonterías. En fin, fútbol y música no precisamente comercial, unidos de la mano.
Con estos antecedentes, no me cabe la menor duda de que el >“Inquilino Comunista”, banda de Getxo que he plagiado y que algún día me llevará a prisión, frecuenten San Mamés para ver a su Athletic, que ahora deambula de capa caída, Clemente mediante.
En fin, Serafín. Que si a alguien le queda alguna duda, a mí no. Y para disiparla sólo tengo que hacer memoria y recordar las eternas conversaciones en torno al Celta, Jan Ullrich y Richard Virenque, que he mantenido con mi buen amigo y mejor intelectual David Moldes, que firmó un homenaje a Eduardo Haro Tecglen –al que no he leído en mi vida, por cierto- en NoloDescarto.
De esta forma pongo fin a mi ardua defensa de una tesis: el fútbol no está reñido con las inquietudes, es más, emana de él un halo de costumbrismo, sociología y culturilla googleliana que ningún pseudoprogre afrancesado debería menospreciar. He dicho.
Carlos — 07-12-2005 20:11:47
lalo — 07-12-2005 20:18:57
El conde de Montequinto — 08-12-2005 03:29:13
Luis Álvarez — 16-12-2005 10:07:16
Pablo A. — 16-12-2005 18:32:28