Sharon prepara su último envite en el interminable conflicto entre Israel y Palestina. Resulta complejo abordar esta guerra estratégica. Cuando uno piensa en ello, es difícil no caer en simplificaciones del tipo: los judíos invadieron Palestina, expulsen a los judíos/los palestinos son todos unos terroristas, eliminemos a los terroristas.
Según el cristal de donde se mire, ambas partes tienen su parte de razón, aunque en un combate tanque contra niño con piedra, todos tendamos a solidarizarnos con el pueblo palestino, mas nunca con la muerte de inocentes. En mi empresa, los suicidas palestinos son "atacantes" y nunca "terroristas", ya que, según defiende el capo que edita definivamente las noticias bajo el prisma de la People´s Republic, los árabes creen que estos activistas (añado un eufemismo más a la causa) tienen derecho a la resistencia, razón esgrimida por sus representantes políticos en la Gymkana Euromediterránea recientemente celebrada en Barcelona.
Dejando a un lado la incontinencia verbal de ZP -manda huevos, que diría otro incontinente-, para los no iniciados, apenas sí informados, y ciudadanos de a pie, puede parecer relativamente positiva la postura adoptada por Ariel Sharon de desmantelar los asentamientos judíos en Gaza. Al líder israelí le ha costado indirectamente su puesto en el Likud, donde los trenzas largas extremistas le han acusado de flojo, derrotado, vencido, y tal y Pascual. Sharon ha decidido montar un nuevo partido político, ha fichado a Simon Peres, el lugarteniente del malogrado Isaac Rabin. Ha dicho éste que su objetivo es la paz, no importa con qué partido.
Recuerdo la mañana que el mundo se despertó con el asesinato de Rabin. Sin duda alguna, fue un golpe a las escasas opciones de paz en Oriente Medio. Años después, dos viejos lobos del lado israelí parecen dispuestos a ceder, la única forma de alcanzar algún logro. Palestina asiste expectante al movimiento que pueda hacer un virtual Sharon reelegido presidente de Israel con su nueva fuerza política. Los que deben estar preocupados son los extremistas de uno y otro cuño, que a buen seguro intentarán dinamitar como saben -matando- esta nueva oportunidad de paz.
Obviando los intereses creados, esos que para quién no está metido en el fregado resultan incompresibles e inalcanzables, la situación merece que la comunidad internacional rompa una lanza en favor de Sharon, y otra por Abbas, líder palestino. La sucesión de cesiones podría ser la luz a este largo túnel de tinieblas, una ilusión que ya se atisbó esta semana en el Camp Nou de Barcelona, gracias a la iniciativa de Bassat. Sí, ese que perdió las elecciones con Laporta, el JASP que en "F.C. Barcelona Confidential" se jactaba al imaginarse gobernando España desde su condición de catalán, con tal de hacerle la gracia al presidente de una peña culé andaluza. Joan sí que tiene intereses creados... Rossel no, por eso te estimamos Sandro.