Desde China, las cosas se ven diferentes y una sensibilidad sin precedentes puede llegar a apoderarse de uno. Ver los toros desde la barrera -o incluso desde el quinto anfiteatro si de un estadio se tratara- permite contemplar España con una perspectiva más amplia.
Quizás no me había dado cuenta durante los últimos meses en mi reducto andaluz, pero las cosas no andan nada bien en la Ibérica. Los odios viscerales de otro tiempo crecen costantemente, y desde hace un tiempo y con la gota que colmó el vaso -el fatídico 11M- parece que unos y otros se hayan empeñado en revivir la Guerra Civil, las dos Españas, y el enfrentamiento del blanco-negro sin escala de grises intermedia.
No voy a hablar de la Guerra Civil. Nací en 1980, en un país democrático y hasta hace poco tranquilo y en armonía. O al menos así era en mi infancia y adolescencia. Una transición ejemplar, decían muchos. A partir de ahí, la soberbia de unos y la miseria de otros, han permitido que se desate esta espiral de odio. Además, no se mucho de la contienda entre hermanos, nunca me ha interesado, y no por tabú, sino porque me parece tan triste, que allí habría que dejarla, donde está, en el pasado. La Guerra Civil es pasado y, como mucho, sólo debería valer para aprender de los errores, aunque parece que hay quién no tomó nota de ello.
El tema es que no quiero oír hablar de checas izquierdistas, estatuas franquistas, memorias históricas y otros tantos menesteres. Prefiero mirar al frente, pero lo que veo me nubla la vista. Cada día parece más irremisible ese avance hacia las dos Españas. No puedes estar en medio, no te dejan pertenecer a una tercera España, madura, democrática y que ya ha superado la herida.
En mi país, si titubeas, no eres del equipo, y la cuestión es que sólo hay dos equipos, ambos con su parte de razón, pero bastante reacios a la tolerancia. O eres rojo o eres facha. Y una vez fuí rojo y ahora soy facha, todo ello a ojos de los demás por supuesto, porque creo que sigo siendo el mismo, pero cada día más escéptico.
Si colgara una bandera de España en este post me llamarían facha, si pusiera la de Andalucía sería rojo. ¿Por qué? ¿dónde está el sentido común?... ¿Qué sentido tiene insultar a un anciano en la recta final de sus días? ¿Y atacar irracionalmente a la Iglesia? Resulta cansino.
Pocos parecen dados a adoptar la tercera vía, con lo que sólo queda nadar y guardar la ropa. No más siglas. Dejemos paso a las personas y miremos a nuestro alrededor, más allá de la burbuja. De lo contrario, todo podría ocurrir. O nada, lo que es peor.
Muertos hubo antes y después de la contienda. En uno y otro bando. Dejémoslos descansar en paz, porque de haber sabido su destino, la mayoría habrían abandonado las armas y se hubieran sentado a dialogar.