Los osobucos jumecan.
Sarkozy de marino Gaultier.
Ayer entré al baño de mi empresa. Sin mayor intención que lavarme las manos después de comer un grasiento pancake. Rodeado de tanta tecnología de sensores que dominan el chorro del agua caliente, el chorro del agua no tan caliente, el secador (nunca un secador estuvo tan empeñado en secar la piel), el surtidor de jabón, etc... Haciendo malabarismos para controlar los detectores, entra un compañero chino y se pone a a esperar mientras apuraba el centrifugado de las últimas gotas de mis palmas. Acabo, me sucede, se lava las manos... y se va al urinario, un tanto bajo para alguien de mediana estatura... Finaliza su micción, y se marcha por la puerta. Yo, que le esperaba educadamente, me quedé un tanto consternado. Llamé a Santiago Segura, pero tenía el móvil apagado y total, allí eran las 7 de la mañana, lo hubiera pillado dormido. Sólo quería decirle que su primera entrega de Torrente había calado hondo en el gigante asiático, que es como llaman a China algunos periódicos.
Los osobucos jumecan
Sarkozy de marino Gaultier.