Vive todavía Alemania una cuesta abajo sin frenos, con una tasa de desempleo en torno al 10 por ciento, y unos recortes sustanciales del estado del bienestar. Un momento crítico después de que a comienzos de la década de los noventa el hermano occidental arrimara su hombro para cargar con el desnutrido hermano oriental, tumbando el muro de la vergüenza (aún hoy hay quién los construye...) y convirtiendo el Checkpoint Charlie en un tenderete de camisetas.
Una situación extrema que ha llevado a la dos principales fuerzas políticas a unirse: la coalición democristiana de Merkel, notable fémina heredera de Kohl, y el bloque socialdemócrata de Schroeder. Centro derecha y centro izquierda para los amantes de la dicotomía. Una coalición sin precedentes entre dos rivales supuestamente condenados a aternar el poder, pero nunca compartirlo.
Para el españolito de a pie que lee esto, surge una duda inmediata. En caso de una situación parecida en la Ibérica, ¿imagina Vd. un gobierno de coalición del PP y el PSOE?
Yo no. Si ambos partidos fueron incapaces de unirse en Euskadi frente al que se supone es su rival político, el nacionalismo, dudo que lo hagan en cualquier otro supuesto.
Por contra, creo que Alemania resurgirá. No son tozudos estos alemanes... Que se lo digan a Maradona o a Cruyff.